A diferencia de los créditos tradicionales, que imponen barreras altas y exigen comprobantes difíciles de conseguir, los microcréditos diseñados para trabajadores informales están pensados para incluir, no excluir. En 2025, este tipo de financiamiento está disponible para cualquier persona que genere ingresos, aunque no estén registrados oficialmente. Los principales perfiles que califican son: vendedores ambulantes, comerciantes en mercados o tianguis, personas que venden desde casa o por redes sociales, conductores de plataformas, repartidores de comida, freelancers de diseño, redacción, música o edición, albañiles independientes, técnicos de reparación, cuidadores, niñeras, entre muchos otros. En general, cualquier persona que ofrezca productos o servicios y reciba dinero de manera regular, aunque no tenga nómina ni esté registrada en Hacienda, puede solicitar. Los requisitos básicos son mínimos: tener más de 18 años, contar con una identificación oficial vigente, un número celular propio, un correo electrónico válido y una forma para recibir el dinero (cuenta bancaria, tarjeta digital o retiro en tienda). No se solicita comprobante de ingresos, buró de crédito ni historial bancario. Algunas plataformas permiten agregar información adicional para fortalecer el perfil: descripción breve de la actividad (por ejemplo: “vendo comida en la colonia”, “soy peluquero a domicilio”, “vendo cosméticos en línea”), referencias de clientes frecuentes, capturas de chats donde se ve el flujo de pedidos, comprobantes informales de ingresos o incluso fotografías del puesto o herramienta de trabajo. Esta información, aunque no es obligatoria, ayuda al sistema a tomar una decisión más precisa. Las plataformas utilizan algoritmos inteligentes que cruzan la información, miden la coherencia de los datos, analizan la frecuencia de actividad y verifican que el perfil no tenga alertas de riesgo. Si todo está en orden, el préstamo se aprueba en minutos y el dinero llega el mismo día. Este tipo de financiamiento reconoce que no tener papeles formales no significa no tener disciplina ni responsabilidad. Los trabajadores informales suelen ser resilientes, creativos y comprometidos con su trabajo. Por eso, los microcréditos diseñados para ellos tienen como filosofía la confianza en la persona, más allá del papel.